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"Den beiden Schweizern zum Geburtstag":

En recuerdo de Max Frisch y
Friedrich Dürrenmatt

Abstand
Según un precedente establecido desde hace mucho, el cien aniversario del nacimiento de Max Frisch forma pareja con el noventa aniversario de Friedrich Dürrenmatt. Como Frisch observó en una ocasión, poca posibilidad de opción tenían en cuanto a hacerse amigos, y más de una vez se ha sugerido que fue precisamente la percepción pública del fenómeno Frisch-Dürrenmatt el factor que tanto presionó para su amistad. Ambos estaban resignados, se diría, a incorporarse a la larga tradición de «dioscuros», como señaló Hans Meyer, junto a Goethe y Schiller, Grabbe y Büchner, Gottfried Keller y C.F. Meyer. Y hasta cierto punto ambos guardan similitudes innegables: los dos eran suizos, escribieron obras dramáticas y novelas, nacieron en un intervalo de diez años y murieron en espacio de unos meses. Les tocó vivir algunos de los acontecimientos más significativos del siglo veinte, y muchos de ellos los trataron en sus escritos. En las asignaturas de formación general para los primeros cursos universitarios se convirtieron en sinónimos de literatura alemana de postguerra y de la "Vergangenheitsbewältigung" ("asunción del pasado"), y para la mayoría de los estudiantes alemanes de último curso de bachillerato serán bien conocidos al menos "Andorra" (Frisch) y "La visita" (Dürrenmatt). Los dos escritores han llegado a simbolizar una concepción de la literatura que demanda de sus lectores y audiencias participación activa. Resulta difícil imaginar a ambos personajes si no es siendo amigos.
 
Correspondencia, en edición inglesa (Seagull Books)
Las cartas entre ambos escritores (Diogenes)


Y con todo su correspondencia –publicada por Diogenes y con lanzamiento de su traducción inglesa previsto para mayo de 2011– no llena más que un volumen delgadísimo. Está repleta de largos silencios entre cartas que atestiguan diferencias y distanciamento crecientes a consecuencia de desacuerdos, malentendidos y rivalidad y de la conciencia de que su amistad se había agotado por sí misma. Según esto, su amistad fue más que otra cosa resultado de la recepción dispensada a ambos. Si vamos más allá, la tendencia a categorizar a la pareja dentro de los escritores suizos con compromiso político y total franqueza expresiva oscurece cualesquiera diferencias en sus trayectorias: Frisch había nacido en Zúrich, hijo de un arquitecto, mientras Dürrenmatt pasó sus primeros años en el pequeño municipio de Konolfingen, en el cantón de Berna, en el que su padre era pastor protestante. Asimismo, la importancia concedida a su nacionalidad común eclipsa su relación con su país nativo, a menudo compleja y ambivalente, y su controvertida posición interna en el mismo.
 
En particular fue Frisch quien mostraba una tendencia muy localista en las discusiones públicas culturales y políticas suizas. Mientras que en su temprana obra escrita periodística puede comprobarse que había tenido puntos de vista conservadores y nacionalistas, sus escritos posteriores dejan ver un desplazamiento nítido hacia la izquierda. Siguiendo esta tendencia, Frisch se implicó, en 1966, en una caldeada discusión literaria con el crítico Emil Staiger, de quien se había sospechado inclinaciones nacionalsocialistas; y en la misma línea simpatizó con las protestas juveniles a finales de la década de 1960, criticó el tratamiento que daba Suiza a los trabajadores inmigrantes y, ya en las postrimerías de su vida, protestó contra la pervivencia del ejército suizo. En 1989, Frisch se vio implicado directamente en el "Fichenaffäre", el escándalo nacional de "las fichas", cuando descubrió que había estado sometido a vigilancia por espacio de cuarenta años. En sus últimos días declaró que lo único que le vinculaba a Suiza era el pasaporte. Y, aun así, la circunstancia de que el escritor eligiera vivir también sus últimos años en Zúrich, donde falleció de cáncer el 4 de abril de 1991, apenas unas semanas antes de cumplir ochenta años, hace pensar en una conexión perdurable, profundamente personal, con el país que en público amaba odiar. La circunstancia de que, excepto una, todas sus obras dramáticas hayan sido estrenadas en la Schauspielhaus de Zúrich es indicio también de una lealtad que perduró pese a la reputación internacional de Frisch y su éxito en los demás países de lengua alemana.
 
Dürrenmatt, por su parte, más bien guardó ciertas distancias frente a este tipo de discusiones y polémicas públicas, por lo que nunca llegó a ser portavoz de nada ni personaje público como Frisch. Lo cual concuerda con su negativa a ligarse a ninguna postura concreta, fuese en materia artística, religiosa o política, pues afirmaba que en último término su única preocupación era lo «humano». Años más tarde, no obstante, haría oír su postura sobre asuntos tales como el conflicto israelí, aunque siempre negándose a definirse y comprometerse con ninguna determinada visión del mundo. Al igual que Frisch, estuvo entre los críticos del proyecto de un ejército suizo, y en una ocasión comparó al país con una prisión.
 
Ambos autores consideraban que en ser escritor hay tanto de profesión como de vocación. Ni para Frisch ni para Dürrenmatt la decisión de ganarse la vida escribiendo fue siempre clara y sencilla. En principio, Dürrenmatt estuvo indeciso acerca de si ganarse la vida con pintura o la escritura. Y aunque terminó eligiendo esto último, y en sus primeros años consiguió vivir ya de su labor como periodista y crítico teatral, nunca desapareció su amor por la pintura, sino que siguió pintando y exponiendo durante los años 70 y 80. El éxito económico le llegó antes que la fama literaria internacional gracias a sus guiones radiofónicos y novelas policíacas. El volumen de próxima publicación "Dürrenmatt. Sein Leben in Bildern" (Diogenes, 2011) ilustra con imágenes su vida de escritor.
 
Una biografía pictórica de
Dürrenmatt
Una biografía completamente puesta al día de Max Frisch (KiWi)


De modo similar, y tras unos cuantos años de periodista en prensa y algunos tempranos éxitos literarios, Frisch se decidió por seguir los pasos de su padre y estudiar arquitectura; en 1940 consiguió su primer trabajo en un estudio. En 1943 ganó el concurso para diseñar una piscina, la Freibad Letzigraben, que sigue hoy en uso tras haberse beneficiado recientemente una restauración completa que la devolvía a su condición original. De tiempo en tiempo Frisch volvía a la labor literaria a tiempo completo, pero siguió escribiendo e impartiendo clases sobre temas arquitectónicos el resto de su vida. A su propio y respectivo modo, tanto Frisch como Dürrenmatt salvaron la distancia entre literatura y política, alta y baja cultura, la insularidad suiza y la política mundial, todo lo cual deja ver una negativa a permitir que el arte sea una práctica insular a la que no atañen los problemas del mundo real.
 
El cien aniversario del nacimiento de Frisch el 15 de mayo de 2011 estará señalado por numerosas publicaciones y jornadas que servirán para recordar la amplitud y diversidad de su obra e influencia. Una nueva biografía escrita por Volker Weidermann, "Max Frisch. Sein Leben, seine Bücher" (Kiepenheuer & Witsch, 2010), reconoce desde su punto mismo de partida lo paradójico de emprender la biografía de alguien que consideraba cualquier vida una versión de muchas historias posibles. Weidermann no escatima esfuerzos a la hora de analizar los aspectos de la obra de Frisch –sus tempranos escritos periodísticos conservadores y nacionalistas– que los biógrafos anteriores prefirieron pasar por alto.
 
Otra publicación ha dado pie a polémica aun antes de aparecer. Se trata del tercer diario de Frisch "Entwürfe zu einem dritten Tagebuch" (Suhrkamp 2011), cuya existencia no había sido descubierta hasta 2009, y que ha desencadenado un debate sobre si se justifica moralmente hacer público un diario que Frisch nunca tuvo intenciones clara de publicar. Debate que ha causado la ruptura dentro de la Fundación Max Frisch, de la que es presidente el editor del diario, Peter von Matt. La publicación se decidió por un voto; con excepción del escritor y estudioso literario Adolf Muschg, todos los miembros votaron a favor de que se editara. El argumento de Muschg de que este tercer diario es una pieza floja y aburrida no pudo prevalecer contra la emoción del descubrimiento. En opinión de Peter von Matt, el diario no son simplemente los apuntes de Frisch durante sus últimos años, sino que es tan fruto del trabajo y la autoestilización como los dos anteriores, lo cual le confiere un lugar legítimo en el legado de Frisch, pues proporciona nuevos y originales puntos de vista sobre su labor. Sin ninguna duda, el debate acerca de los derechos de la posteridad sobre el material de escritores fallecidos se reanudará cuando este año se abra la caja de seguridad que contiene material inédito tal como los llamados "Diarios berlineses" y otras páginas delicadas que el mismo Frisch pidió permanecieran en custodia hasta el cien aniversario de su muerte.
 
Entwürfe zu einem dritten
Tagebuch
"Zurich Transit" de Frisch, primera edición en lengua inglesa (Seagull)


Otros hitos que marcan el aniversario son varias publicaciones en lengua inglesa dedicadas a presentar a lectores no alemanes algunas de las obras menos conocidas de Frisch. El año pasado Seagull Books presentaba dos textos de finales de la década de 1960, "Zurich Transit" y "Biography: A Game", en traducción al inglés de Birgit Schreyer Duarte, que sin duda le resultarán novedosos a la mayoría de los lectores. Con menos carácter político que sus obras teatrales más conocidas como ""Andorra" y "Biedermann und die Brandstifter", plantean a fondo asuntos de la identidad, la causalidad y el destino, lo que los emparenta temáticamente con las novelas, más conocidas, "Homo Faber" y "Stiller". Pero en cualquier caso son obras de peso por sí mismas, y no en último término por mostrarnos a Frisch experimentando con géneros nuevos. "Zurich Transit" es el bosquejo para una película basada en un episodio de la novela de 1964 "Mein Name sei Gantenbein", en el que se cuenta la historia de un hombre que, durante un viaje de negocios lejos de su hogar, lee en el periódico su propio obituario, con lo que regresa para a asistir a su funeral pero sin revelar su presencia a sus deudos.
 
 
Biography

La obra dramática "Biography: A Game", revisada en 1984, retoma algunos de los temas del guión cinematográfico, pero es a la vez un verdadero esfuerzo por crear una nueva forma dramática. En opinión de Frisch, el teatro ofrecía lo que no ofrecía la vida: oportunidad de experimentar, repetir, retroceder y anular acciones. Por eso, aquí vemos al protagonista usar el guión de su vida para regresar a escenas determinadas y volver a hacer su papel en ellas, cambiando con ello también el resultado de su vida. Observamos, por ejemplo, cómo fracasa al volver a actuar en una escena que podría haber evitado que se casara con su futura mujer y el consecuente matrimonio infeliz. Si por una parte así se parece estar sugiriendo que no es imposible cambiar el propio destino, queda claro en la obra que el fracaso se debe al carácter del protagonista, y no al poder de los dioses. En las escenas finales, se le ofrece a la esposa la oportunidad de volver a la escena en que conoció a su futuro marido e impedir así el eventual matrimonio, posibilidad que acepta. La obra, así pues, sigue proclamando en definitiva la capacidad de actuar con libre arbitrio y libertad de elección.
 
Ambos libros de Seagull son bellas ediciones, con traducciones que saben transmitir la modernidad y la perdurable relevancia del idioma de Frisch. No resulta imprescindible en modo alguno, pero sí habría sido deseable un prólogo del traductor que, para provecho del lector angloparlante, situase dentro del contexto de la obra de Frisch estas obras relativamente desconocidas, además de exponer los problemas propios de esta traducción. Por otra parte, algo que probablemente habla en favor de estas ediciones es que no tratan las obras de Frisch en forma de textos académicos, sino dejándoles presentarse por sí mismas. Quizá se vean seguidas también por más traducciones de obras poco conocidas de Frisch, como por ejemplo sus diarios, el segundo de los cuales incluye sus "Fragebogen", once cuestionarios sobre temas tales como el matrimonio, la amistad y el dinero y en los que las respuestas quedan a cargo del lector. Sin entrar en la excelente fuente de conversación que procura para cenas en sociedad, la experiencia, en parte incómoda y en parte exasperante, de leer una obra que plantea preguntas sin ofrecer respuestas es algo con lo que están familiarizados los lectores de Frisch.
 
Los aniversarios son épocas de mucha actividad para editores y académicos, pero, aparte de que se los use como una útil herramienta de marketing, ofrecen también una oportunidad para reflexionar y valorar. El temor de que las muertes de Frisch y Dürrenmatt marcaran también la de la literatura suiza se ha demostrado infundado. Como tampoco ha resultado de ellas que declinara la influencia y popularidad de ambos autores. Sus obras dramáticas siguen siendo títulos estándar de la mayoría de repertorios y forman parte del canon académico en los países germanohablantes y en Gran Bretaña, y se sigue reeditando y publicando sus escritos. Ahora toca esperar la apresurada avalancha de publicaciones que conmemorará el cien aniversario del nacimiento de Friedrich Dürrenmatt, lo cual ofrece pocas dudas; del mismo modo que tampoco puede dudarse que en las celebraciones de Dürrenmatt volverá a aparecer Max Frisch, pues en muchos sentidos siguen siendo una pareja inseparable, siempre «die beiden Schweizer».
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Carly McLaughlin
se doctoró en 2008 con un trabajo sobre la poesía de Richard Dehmel en el Departamento de Filología Alemana de la Universidad de Londres Queen Mary. Desde entonces ha sido lectora en el Departamento de Cultura Británica de la Universidad de Bamberg, en la que ha impartido cursos sobre Estudios Culturales, literatura norirlandesa y la religión en el modernismo.
 
 
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