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Friederike Mayröcker. Una poetisa embriagadora

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Por Jeremy Over

En 1969, a los cuarenta y cinco años de edad, Friederike Mayröcker se jubiló anticipadamente de su trabajo como profesora de secundaria, para retirarse a una existencia casi eremítica en un diminuto apartamento en el barrio vienés de Zentagasse, donde, rodeada de incontrolables montañas de libros, papeles y notas, comenzó a producir lo que forma el corpus principal de una extraordinaria obra literaria de vanguardia. Tras haber escrito más de ochenta libros, ganar numerosos premios y ser nominada para el Premio Nobel de Literatura, ha podido finalmente ver traducida al inglés y publicada una selección sustancial de su poesía [1]: Raving Language: Selected Poems 1946-2006 ["El lenguaje lunático: Poemas selectos 1946-2000"] [2], con traducción de Richard Dove, salió de imprenta el año pasado en Carcanet. El libro ofrece una excelente introducción a su obra, y una experiencia lectora de carácter completamente propio.
 
Dos de las palabras más usadas a la hora de intentar describir esa experiencia parecen ser "alucinatoria" y "mágica". No son adjetivos que aparezcan fácilmente en las frases de la crítica moderna y posmoderna, pero en este caso sí describen con precisión el efecto casi físico que procura el sumergirse en ese bombardeo, similar a una catarata, de esta obra poética. La amplitud de su poemario, así como el barroquismo de su imaginería, es mareante: nos vemos llevados, con frecuencia en el transcurso de una o dos líneas, desde la fantasía surrealista a la detallada observación naturalista, desde un recordatorio para ir al oculista hasta una sentida elegía. La misma Mayröcker, en una entrevista de 2004 [3], describe –con cierta precaución, por si así pudiera arruinarse el hechizo– el estado en que entra para escribir (o al que le transporta su forma de escribir) caracterizándolo como similar al causado por las drogas o la magia. Un poema, en efecto, habla de tomarse una «raya de Hölderlin», y parece existir un cierto sentido de la embriaguez que Mayröcker busca al leer y escribir como algo esencial, adictivo y liberador: «tómalo en las manos léelo / con los ojos, también puedes cortar el cordel con el cuchillo (lo escrito crece / lleno de vida), o también puedes hacerlo empezando por el lado contrario, tómalo / en los ojos léelo con las manos, pero en cualquier caso / quiere decir LIBERACIÓN A TRAVÉS DE LA LECTURA.» [4]
 
Oír una y otra vez piezas musicales concretas (Maria Callas aflora con frecuencia en los poemas) y leer vorazmente son las vías favoritas de Mayröcker para entrar en este estado.
 
En la Schule für Dichtung (Academia Poética) de Viena, recomendaba a unos estudiantes, probablemente horrorizados, que leyeran por lo menos diez horas al día, pues, tal como afirma en otro poema, «la escritura es lectura aplicada» [5]. Sus lecturas, que –en cuanto al siglo xx– incluyen a Breton, Artaud, Bataille, Michaux, Derrida, Barthes y Beckett, suelen encontrar el camino para mostrarse en su escritura mediante una técnica de montaje central que la autora comenzó a desarrollar en los años sesenta, en una época en que sus colegas del Grupo de Viena evolucionaban hacia una atomización lingüística en sus experimentos de poesía concreta. Tal como la lectura, la escritura y la vida cotidiana de Mayröcker se alimentan mutuamente, entretejiéndose sin fisuras, uno tiene la sensación de que el conjunto de su vida y su arte forma un gran colaje al modo del dadaísta y «trapero» vocacional Kurt Schwitters y sus series de merzbau o entornos compuestos por colaje, que el artista fue construyendo alrededor de sí mismo durante toda su vida, como un caracol que crece en una sucesión de conchas. Aquí me acuerdo también del Palais Idéal del obsesivo artista marginal francés "Facteur Cheval", que en sus recorridos como cartero rural iba recogiendo piedras para crear los edificios fantásticos de sus sueños, incluido su propio mausoleo.
 
Esta naturaleza aparentemente obsesiva del proceso por el que Mayröcker acumula, acondiciona y transforma materiales es una cualidad que comparte con otro de los maestros del colaje del siglo xx, Joseph Cornell. La poetisa tiene fórmulas que me parece guardan un parecido asombroso con algunas de las entradas de diario de Cornell, en las que registra sus epifanías y episodios maníacos, del mismo modo que otra cosa que también tienen en común es el entender su obra como un don, o bien como un intento de entablar un intercambio o conversación con otra gente, estén vivos o muertos. Muchos de los poemas de Mayröcker están dedicados a amigos, escritores y artistas; el más frecuente es quien fue su amigo y colega toda la vida, el escritor Ernst Jandl, cuya muerte en 2000 precipitó un torrente de obras elegiacas, con frecuencia frenéticas o lunáticas, que consiguen con éxito «llevar la demencia» al lenguaje para representar de modo más fidedigno la experiencia de la autora y lo que ella describió como «el desgarramiento en el corazón de las cosas».
 
Escribo cartas ilusas que nunca recibirás, este coito de piel a piel precario y vulnerable, es como un buen tiempo compasivo, el beso de la curruca en los jardines. este mundo sobre el alambre en comunión estoy soñando contigo, y el éxtasis mismo, esta urraca, acabo de inventar el lenguaje el lenguaje lunático. [6]
 
Haber inventado el lenguaje quizá sea una pretensión tan escandalosa como las que solía hacer Gertrude Stein, una de las escritoras favoritas de Mayröcker, pero nos da la impresión de ser una afirmación justificada cuando leemos su obra tardía, que, aun embebida de dolor, conserva su brío salvaje. A veces, sin embargo, su lenguaje puede ser simple y tierno en extremo:
 
madre, ochenta y tres, hospital
el gingko por la ventana abierta
de la habitación del hospital
extiende sus brazos
es ese árbol un gingko, dice,
hay otras cosas
sobre las que puedes escribir
la monja que la cuida
se acerca a su cama y dice
quiere usted confesar y tomar
la comunión mañana
y le toma la mano
digo ella está sin pecado
siempre lo ha estado
los calcetines blancos
de los pinzones entre las hojas [7]
 
Si en esta poesía hay alucinación y rapto (y, al igual que Christopher Smart, es una poetisa capaz de recurrir repentinamente a las mayúsculas tanto como a sus propias rodillas), pero sin que falte la ironía: «sobre las rodillas del deseo estaba febril en tono menor en la casa de invitados / hoy» (de SOBRE LAS RODILLAS DEL DESEO DEL DESEO DE ESCRIBIR GATEAR Y PEREGRINAR). Ni tampoco es una escritura sin control. «Lo indispensable», ha escrito en una nota que Richard Dove cita en su útil introducción a Raving Language, «es que todas las compuertas estén abiertas al tiempo que se cumplen los criterios más estrictos y se ejercita una disciplina y un rigor despiadados». Hay salvajismo en la primera y la segunda versión, ha dicho, pero en la tercera y en la cuarta llega el puño de hierro.
 
Mayröcker es también una prolífica escritora de libros en prosa; una prosa poética y cargada de emoción pero con un enfático carácter no narrativo: en ninguna parte del mundo, ha proclamado, pudo nunca ella encontrar la evidencia de una historia. Una de sus obras clave en esta categoría, brütt, or The Sighing Gardens ["brütt, o los jardines suspirantes"]», acaba también de aparecer en inglés editado por Northwestern University Press. El último poema de Raving Language se titula tengo ahora un río de poemas. Ojalá fluya y fluya el río de sus escritos y continúen estas traducciones tan bienvenidas.
 
 
Todas las obras de Friederike Mayröcker disponibles en inglés:
 
The Vienna Group: 6 Major Austrian Poets ["El Grupo de Viena: 6 grandes poetas austriacos"] (trad./ed. Rosmarie Waldrop y Harriett Watts), Barrytown, NY: Station Hill Press, 1985.
 
Night Train ["Tren nocturno"] (trad. Beth Bjorkland), Riverside, CA: Ariadne Press, 1992.
 
Heligenanstalt (trad. Rosmarie Waldrop), Berkeley, CA: Burning Deck Press, 1994.
 
with each clouded peak ["con cada cima nubosa"] (trad./ed. Rosmarie Waldrop y Harriett Watts), Los Angeles, CA: Sun & Moon Press, 1998.
 
peck me up, my wing ["picotéame, ala mía"] (trad. Mary Burns), Boulder, Colorado: Smokeproof Press, 2000.
 
Raving Language:Selected Poems 1946-2006 ["Lenguaje lunático: Poemas selectos 1946-2006"] (trad. Richard Dove), Manchester, Carcanet Press, 2007.
 
brütt, or The Sighing Gardens ["brütt, o los jardines suspirantes"] (trad. Robyn Theobald), Evanston, Illinois, Northwestern University Press, 2008.
 
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  1. Hay traducidas selecciones anteriores más reducidas, publicadas por pequeñas editoriales de EE.UU. (véase listado más abajo).
  2. Raving Language:Selected Poems 1946-2006 ["Lenguaje lunático: Poemas selectos 1946-2006"] (trad. Richard Dove), Manchester, Carcanet Press, 2007. Nominado definitivo para el Premio de Traducción Oxford-Weidenfeld 2008
  3. «Die Welt ist so reich», Die Zeit, 16 de diciembre de 2004
  4. «liberation through reading, a Christmas letter», ["liberación a través de la lectura, una carta navideña"] Raving Language, pág. 65
  5. «where I'm at home» ["donde estoy en casa"], Raving Language pág.190
  6. «have just invented language raving language» ["acabo de inventar el lenguaje el lenguaje lunático"], Raving Language pág. 166
  7. «mother, eighty-three, hospital» ["madre, ochenta y tres, hospital"], Raving Language pág.75
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Jeremy Over
es funcionario público y poeta; vive y trabaja en Cockermouth, West Cumbria. Su primera colección poética fue A Little Bit of Bread And No Cheese ["Un poquito de mantequilla y nada de queso"] (Carcanet Press, 2001), y su segundo libro, Deceiving Wild Creatures ["Engañosas criaturas salvajes"], se publicará en 2009, también en Carcanet.
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