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Entrevista Karen Duve

NBG habla con Karen Duve sobre Macht, el feminismo y el género humano

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«La feminidad es como un barril lleno de mermelada que te echan por encima en la infancia y después te sigue goteando por el cuerpo durante toda la vida.»


"Macht" ("Poder") es un increíble «tour de force feminista», ¿qué la llevó a escribirlo?
Bueno, en principio quise escribir una historia policiaca basada en esos tremendos casos de secuestros en Austria, los EE. UU. y Rusia, en los que varones que de otro modo no llamarían la atención por nada retienen a mujeres encerradas en el sótano. Pero entonces me di cuenta de que lo interesante en estos casos no es el carácter criminal o patológico de estos delincuentes, sino un pequeño punto, que se tiende a pasar por alto, y es cómo estos comportamientos brutales coinciden con actitudes aceptables socialmente. La necesidad humana de significar algo para algún otro, la necesidad de dominar y controlar. Los valores como la igualdad, la tolerancia, la solidaridad y la libertad están lejos de ser aceptados universalmente. Incluso cuando se los da por buenos, muchas veces no llevan ahí más que unas pocas décadas. De hecho, la igualdad de género, que quizá nos parece algo evidente, es una innovación frágil que puede verse en dificultades en cualquier momento.

Parece usted muy interesada en las situaciones apocalípticas. Ha escrito un ensayo del tamaño de todo un libro, "Warum die Sache schiefgeht: Wie Egoisten, Hohlköpfe und Psychopathen uns urn die Zukunft bringen" ("Por qué las cosas van mal. De cómo gente egoísta, imbécil y psicópata nos está quitando el futuro"), que podríamos describir como un estudio en las crecientes conductas sociópatas en nuestra sociedad. ¿Qué puede decirnos sobre sus esperanzas y motivaciones para escribirlo?
Me resulta totalmente incomprensible que una especie inteligente como el ser humano llegue a elegir destruir la base de su existencia por la acción del calentamiento global y la devastación ecológica. Pero puede que la inteligencia no sea por sí sola suficiente para garantizar la supervivencia en un momento en que sufrimos escasez de competencias sociales y nuestros líderes no cejan en poner en riesgo la supervivencia del género humano a cambio de beneficios a corto plazo y aplausos en la próxima asamblea de accionistas. ¡Anda, fíjate, de repente hemos echado a perder el planeta entero sin darnos cuenta! Para situarnos de manera que podamos hacer lo que hace falta hacer, tenemos que entender cómo funciona nuestra especie. Es el único modo de que podamos usar la razón para sortear nuestras tendencias destructivas.

En sus anteriores libros "Esto no es una canción de amor" y "Taxi", se centró, respectivamente, en cómo se expande y contrae el cuerpo femenino y en una mujer taxista. ¿Hasta qué punto diría usted que dichos libros examinaban la visibilidad de las mujeres y el trato que reciben?
La feminidad es como un barril lleno de mermelada que te echan por encima en la infancia y después te sigue goteando por el cuerpo durante toda la vida. Cualquier cosa que haga una mujer será juzgada por el hecho de que es mujer y por cómo debería haberlo hecho siendo mujer. O por el hecho de si siendo mujer debería siquiera haberlo intentado. Y la voz que más se oye aquí suele ser la que sale de la propia cabeza de la mujer.

También ha escrito usted una actualización de los cuentos de los hermanos Grimm, su colección de relatos "Grrrimm". ¿Qué tenía de sugerente reescribir estos cuentos? ¿Considera usted que sus versiones –como las de Angela Carter– «vuelven a contar la historia desde una perspectiva feminista»?
Tengo a Angela Carter en altísima estima, y muchas veces me acordé de ella mientras reescribía estos cuentos de hadas, pero mi motivación originaria fue que, sencillamente, me encantan los cuentos de hadas. Como la mayoría de la gente, me crié con ellos, fueron mi primera experiencia literaria y me influyeron mucho. Por otra parte, también aprecio la novela psicológica por cómo nos muestran la evolución de los personajes y los motivos detrás de sus acciones. Los cuentos de hadas son el extremo opuesto. Pese a su experiencia traumática, en la que, podría decirse, vive su propia muerte, Blancanieves al final del cuento sigue siendo la misma persona que al comienzo. Mi intención era cambiar eso, pero sin destruir el lado mágico y romántico de las historias. Si hay también diversas reflexiones feministas, es simplemente porque no soy capaz de hacer las cosas de otra manera.

Ya que esta edición de NBG está dedicada a la literatura hecha por mujeres, ¿cree usted que las escritoras cuentan con la representación y la valoración que merecen? ¿Cree que el mundo literario germanoparlante es ahora mismo acogedor con la literatura feminista y las escritoras?
Por suerte, la valoración de la literatura es un asunto bastante democrático. Mientras que en las bellas artes decidir qué cuadros colgarán en las galerías está en manos de un único comisario artístico o, en el mejor de los casos, de un pequeño grupo de gente, en el caso de un libro, en cambio, cuando menos su éxito económico nos estará diciendo algo acerca de a cuánta gente le gusta independientemente de lo que diga la crítica. En Alemania, las mujeres forman la mayoría del público lector, lo cual puede que sea una ventaja para los libros de escritoras. La literatura feminista se ha visto mucho tiempo relegada, y sigue sin tenerlo fácil. Muchas mujeres, por lo que parece, piensan que el problema está resuelto y que la igualdad de género es algo que se da por hecho. Pero no se dan cuento de cuánto ha costado ganar la situación de que disfrutan ahora y lo precaria que es. Por supuesto, la cuestión es también cómo presentar el asunto. Ahí está esa propaganda, que funciona formidablemente, que convence a las mujeres de que luchar por la igualdad y la libertad se ha convertido en algo anticuado y embarazoso, de manera que la palabra «sufragista» nos recuerda a una vieja dama correteando con el parasol en las manos, y la palabra «feminista» no significa más que la imagen de pantalones de peto morados. Tenemos que contrarrestarlo con cosas que muestren lo genial y audaz que fue y es el feminismo.

Hay libros suyos traducidos a muchos idiomas, ¿qué significa para usted tener obra traducida editada? ¿Ha colaborado activamente con sus traductores?
Por descontado, es un gran honor y una absoluta delicia –y también una sensación muy extraña– pensar que alguien podría estar sentado en Letonia o Corea del Sur leyendo mi libro. Solo he tenido contacto con cuatro personas encargadas de traducirme, y fue nada más que para aclarar pasajes ambiguos o intraducibles. Por ejemplo, yo aludía a un personaje publicitario muy popular en Alemania y hacía falta encontrar el equivalente holandés o inglés. Así comprobé la meticulosidad que aplican los traductores para encontrar la expresión adecuada y cómo muchas veces tienen que decidirse entre la fidelidad exacta y algo que suene debidamente. De verdad me conmueve ver a personas que superan todos estos problemas e invierten tanto trabajo y amor en un libro que, en último término, llevará en la portada el nombre de otra persona.

¿Qué colegas que escriben en alemán les recomendaría a nuestros lectores?
Wolfgang Herrndorf, Sibylle Berg, Frank Schulz, Sven Regener y Heinz Strunk.

 

 
Karen Duve Foto: Thomas Müller
Karen Duve
nacida en Hamburgo en 1961, reside en el parque natural Märkische Schweiz, en Brandeburgo. Sus libros le han granjeado numerosos galardones. Sus novelas "Regenroman" (1999) y "Dies ist kein Liebeslied" (2005), "Die entführte Prinzessin" (2005) y "Taxi" (2008) alcanzaron las listas de los más vendidos y están traducidas a catorce idiomas. En 2011 publicó un libro experimental, "Anständig essen" ("Comer decentemente"), en el que, preguntándose «¿Cuánto puedo permitirme a mí misma a expensas de otros?», pone en marcha un debate de largo alcance sobre nuestro comportamiento como consumidores. Después de ello se editó su polémica obra "Warum die Sache schiefgeht" (2014). En 2015 se estrenó la versión cinematográfica de la novela "Taxi".
 
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