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El florecimiento de los agentes literarios en el mercado editorial alemán

Chicos para todo

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Por Holger Heimann
 
LitAg 2012 Foto: Alexander Heimann / Frankfurter Buchmesse
 
Los agentes literarios han sido una pieza esencial del mundo literario de EE.UU. y Reino Unido desde mucho tiempo atrás. Hoy se da ya por sentado que a los escritores los representan sus agentes, esos indispensables negociadores. Andrew Wylie, famoso por sus voluminosos anticipos y sus agresivos métodos comerciales, explica la relación de este modo: «Nos contratan para ayudar, así que esencialmente hacemos cualquier cosa, todo lo que la gente quiera. Absolutamente todo.» Wylie, conocido también como «El Chacal», fundó su agencia en Nueva York en 1980 y abrió su sucursal de Londres en 1996. Entre los autores más célebres de sus más de 800 representados están Philip Roth, Salman Rushdie y V. S. Naipaul. Al otro lado del charco, el londinense Andrew Nurnberg es un agente con tanto éxito y fama como Wylie. Su agencia abrió sus puertas en 1977, después instaló oficinas en Moscú, Budapest y Praga, y representa a autores como Doris Lessing o Alex Garland. La primera agencia literaria del mundo fue A. P. Watt, fundada en Londres en 1875, que sigue funcionando actualmente.

A mediados de la década de 1990, con Alemania poniéndose al día, empezaron a surgir en Berlín agencias literarias que seguían el modelo de las inglesas y las norteamericanas. La primera de ellas fue la de Karin Graf, que había trabajado antes traduciendo del inglés. Entre sus clientes están algunos de los escritores alemanes más conocidos, como Ingo Schulze, Karen Duve o Terézia Mora. Entonces llegó Petra Eggers, que antes había trabajado en una de las editoriales alemanas de siempre, S. Fischer. Eggers empezó especializándose en autores de no ficción; luego, de la mano de Matthias Landwehr, que se sumó en seguida a la tripulación, convirtió la agencia Eggers & Landwehr en un factor con el que hay que contar en el mundo editorial de Alemania. Matthias Landwehr –antiguo jefe de prensa en Berlin Verlag– se ganó la particular reputación de negociar para sus autores anticipos de hasta medio millón de marcos, cifra hasta entonces inaudita en Alemania. Hoy los antiguos socios se han separado y ambos gestionan con mucho éxito sus propias agencias. Landwehr representa a nombres de la talla de Florian Illies, Christian Kracht, Frank Schirrmacher y Benjamin Lebert, mientras que la agencia de Petra Eggers defiende los intereses de Christoph Peters, Helene Hegemann o Richard David Precht.

La justificación de que existan agencias literarias y su importancia es hoy un tema que se presta a poca discusión, y ello incluso en Alemania, donde se llegó a considerar a los agentes charlatanes que se interponían innecesariamente entre autores y editores. Werner Löcher, de la agencia literaria Löcher & Lawrence, cree que la importancia de la función que ejercen su agencia y otras radica en su capacidad de convertir a los autores en asociados de los editores de igual a igual. En estos momentos funcionan en Alemania cerca de un centenar de agencias, mientras que está representado por agentes en torno al sesenta por ciento de los autores. Según Uwe Held, agente literario de la agencia berlinesa Mohrbooks, el personaje del agente va a estar cada vez más presente: «El escritor que quiere hacerse un nombre en el mercado del libro no busca ya editorial, sino que primero se consigue un agente.» La importancia creciente de la función mediadora que desempeñan los agentes va de la mano con otros cambios en la estructura de las editoriales y en su modo de proceder. Los editores, que se están convirtiendo progresivamente en gestores de programación, están encantados de confiar en la labor realizada por los agentes, pues por su parte carecen del tiempo necesario para cribar enormes volúmenes de manuscritos. Los agentes, pues, están asumiendo una valiosa función de filtrado.

Antes de que Berlín se convirtiera en la ciudad preferida de las agencias de nueva fundación, a las que atrae por su elevada concentración de escritores, periodistas y editores, la capital de las agencias literarias en el mundo germanoparlante había estado en Zúrich. Allí, en la capital literaria de Suiza, tuvieron su sede durante más de cincuenta años en el mismo vecindario las tres agencias de siempre, Mohrbooks, Liepman and Paul y Peter Fritz. Mientras que el trío suizo trabaja muy centrado en la literatura de lengua inglesa (las traducciones del inglés suman más del sesenta por ciento de los libros traducidos al alemán), la agencia Mertin, radicada en Fráncfort, se interesa ante todo por la literatura en portugués y español de cualquier país del mundo. Fundada en 1982 por el traductor Ray-Güde Mertin –que, entre muchos otros, tradujo al alemán a Clarice Lispector, António Lobo Antunes y José Saramago–, quedó bajo la dirección de Nicole Witt al morir Mertin en 2007. La agencia representa hoy a 150 autores, el sesenta por ciento de ellos de habla portuguesa. Witt deplora el predominio que los títulos en lengua inglesa tienen en el mercado librero alemán: «Muchas veces es como nadar contra la corriente. Hay muchos autores de Latinoamérica a los que, simplemente, no se les traduce.» Mientras que el español alcanza el séptimo lugar en la lista de traducciones del mercado librero alemán, un sector conocido por su receptividad a las obras traducidas, el portugués no está ni siquiera entre los veinte idiomas más traducidos. Pero esto es algo que podría estar a punto de cambiar. Tan solo en los últimos dos años se han traducido al alemán más de cuarenta libros, sobre todo del portugués de Brasil. Witt tiene la esperanza de que la visita de Brasil como invitado de honor en la Feria del Libro de Fráncfort de este año surta efectos duraderos y –una vez despertada la curiosidad– se mantenga vivo un fuerte interés en la literatura brasileña.
 

 
 
 
Este otoño, la Feria del Libro de Fráncfort (de 9 a 13 de octubre de 2013) celebra el treinta y cinco aniversario del Centro de Agentes y Exploradores Literarios, más conocido por «LitAg». En 2013 el LitAg ha vendido por segunda edición consecutiva sus 448 mesas, y atraerá hasta la Feria la cifra récord de 619 agentes y exploradores.

Para más información, pueden contactar con:

Riky Stock
rikystock@book-fair.com
Frankfurt Book Fair Literary Agents & Scouts Centre (LitAg)
www.book-fair.com/litag

 
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