Navigation Kopfzeile
www.loungestar.de

Especial literatura austriaca

Semana de la Lectura 2012:
una celebración de la literatura al modo austriaco

Abstand
Por Mary Penman
 
Una semana de noviembre en Viena. El martes por la noche, un grupo de personas se congrega en una librería cercana al Palacio de Schönbrunn para escuchar, en la tranquilidad de después del cierre, cómo Barbara Wolfingseder vuelve a contar algunos de sus "Dunkle Geschichten aus dem alten Wien" ("Cuentos oscuros de la vieja Viena"), historias con truculenta intriga sobre los crímenes y castigos vieneses más tristemente célebres. El miércoles, cuatro poetas comparten mesa en la penumbra del sótano de die Alte Schmiede ("La Vieja Herrería"), ambientada con paredes ennegrecidas de hollín, hileras de herramientas y un pesado yunque. Van leyendo por turnos pasajes seleccionados de sus obras, para después debatir sobre ellas con una audiencia fascinada. La tarde del jueves, unos chicos jóvenes bien abrigados se paran en los pétreos alrededores del barrio de los museos para echar un vistazo por las ventanas del Café Corbaci. Participantes en el "Paseo Sonidos de Viena", están escuchando una escena de "Shiny Happy People" de Mascha Dabic, que está representándose en ese momento bajo el embaldosado techo del café.
 
© Richard Schuster
Público de la Feria del Libro
 
Yo asistí también a todos los eventos dichos, que formaban parte de la Lesefestwoche (Semana de la Lectura), celebrada anualmente en Viena, y que el pasado año se desarrolló a mediados de noviembre. Aunque el festival (acompañado de BUCHWien, una feria internacional del libro que dura cuatro días) lleva celebrándose solo desde 2007, se ha consolidado ya sin embargo como uno de los puntos fuertes del calendario literario vienés.
 
La programación era variada: los visitantes podían viajar al mundo de la lectura de la mano de numerosas lecturas y presentaciones de libros, paseos literarios y exposiciones de ilustraciones, y también había debates abiertos y talleres sobre escritura multilingüe, poesía o literatura infantil que animaban a los participantes a hacer su incursión personal en el mundo de la creación literaria.
 
© HVA/APA/Rastegar
Patrick K Addai
Autocalificada de «internacional», la feria del libro del pasado 2012, que mostraba una Viena convertida en punto de encuentro de multitud de culturas e idiomas, dio la bienvenida a expositores llegados de treinta países distintos. Mientras en el Kinderbühne (Escenario para niños) ganaban los favores del público las coloridas historias infantiles que Patrick Addai trae de su Ghana nativa, la Donau Lounge (Sala del Danubio), por su parte, se centraba en el intercambio literario y cultural entre países del área danubiana.
 
El diálogo intercultural era otro de los temas importantes tratados en el evento, que concedía diversos premios muy atentos a dicha cuestión. Así, por encargo del gremio librero austriaco, y como reconocimiento a «la tolerancia en ideas y actos», se concedió a la historiadora alemana Brigitte Hamann un premio en homenaje de sus numerosos y penetrantes libros sobre la historia austriaca. El galardón supremo de los exil-literaturpreise de 2012 está destinado a autores que escriban en alemán pese a no ser esta su lengua materna. Esta vez le fue concedido a Ekaterina Heider, nativa de Rusia, por su relato "Am Strand". Hazel Rosenstrauch, por su parte, nacida en Londres, criada en Viena y ahora residente en Alemania, recibió el Premio Federal Austriaco de Periodismo Cultural en reconocimiento de los logros de una académica, periodista y escritora que tiene a sus espaldas una labor en el campo del periodismo cultural marcada por la independencia y la integridad intelectual.
 
© HVB
Rafik Schami
Dentro del festival, el municipio de Viena asimismo imprime y distribuye todos los años 100.000 copias de un libro seleccionado para la ocasión, iniciativa que tiene la finalidad de fomentar y hacer posible la lectura entre más personas, y que al mismo tiempo es una oportunidad para atraer la atención de los lectores a temas o autores concretos. En la edición de 2012 se distribuyeron copias de "Eine Hand voller Sterne" ("Un puñado de estrellas"), del escritor germano-sirio Rafik Schami. La elección trajo consigo un renovado interés en este relato de Schami sobre los vaivenes de su infancia en Damasco; aparecido hace ya veinticinco años, continúa resultando intensamente oportuno a la luz de la actual situación política internacional. De la importancia del libro ha dejado constancia el alcalde de la ciudad, Michael Häupl, quien en su preámbulo a la edición anima a los lectores a pensar en la suerte de los niños y adultos que no viven en una ciudad pacífica, democrática y estable como es la capital austriaca. Durante el festival y acabado el mismo, vi ejemplares de esta edición de "Eine Hand voller Sterne" asomando del bolsillo de los usuarios diarios del tranvía suburbano, o en manos de estudiantes que hacían tiempo en el patio rodeado de columnas en la vieja universidad; el brillante azul celeste de la cubierta contrastaba con el inexorable gris de últimos de noviembre, dejando ver así cómo el influjo del festival se extendía sin ruido por la urbe.
 
© Richard Schuster
Ari Rath
Es indiscutible el valor comercial que el festival y la feria del libro poseen para editores, ilustradores, autores y agentes, pero además, mientras estaba sentada en el amplio centro de exposiciones escuchando al escritor austro-israelí Ari Rath debatir sobre sus memorias "Ari heißt Löwe" ("Ari significa León"), me impresionó el potencial del evento para lograr algo que va mucho más allá de la publicidad y los ingresos monetarios: su capacidad de franquear la distancia entre autor y lector. La serie de reuniones para aforos reducidos, que suelen empezar con una lectura o presentación de libro, para concluir con un debate abierto y la oportunidad de hablar personalmente con el autor, tenía el maravilloso efecto de humanizar a ese personaje muchas veces distante que es «el autor». Oír a los escritores hablar de sus trayectorias profesionales, de cómo empezaron a escribir y de los procesos por los que continúan haciéndolo permitía ver por dentro de forma concreta la profesión de la escritura. Sin restar nada de la magia de la escritura y la lectura, el festival consiguió hacer mucho más plausible la idea de convertirse en escritor, quizá, incluso, en medida suficiente para inspirar a algunos de los forjadores de palabras que subirán a escena en la Lesefestwoche de 2013.
 
© Richard Schuster
BUCH WIEN Feria Internacional del Libro
Abstand
Loading
Abstand