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Literatura, naturaleza y balnearios termales

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Festival Literario Internacional de Leukerbad,
por Donal McLaughlin
 
 
El 16º Festival Literario Internacional de Leukerbad se celebró durante el que, para mí, era mi fin de semana de despedida en la Casa del Traductor Looren, también conocida como el cielo en la tierra para los traductores literarios: condiciones de trabajo perfectas, entorno tranquilo y sereno, estupenda conversación con traductores residentes e invitados... Durante cuatro semanas, Zúrich no consiguió (casi nunca) distraerme de mi labor. Más éxito tuvo, hay que decirlo, Leukerbad, también llamado Loeche les Bains –1.411 m sobre el nivel del mar en el Valais, sudoeste de Suiza–. Leukerbad me distrajo, en efecto.
 
© Beat Schweizer
La Velada Literaria en la "piscina nueva"
 
Al acercarse pasando por Visp y Leuk, incluso los asistentes habituales vuelven a quedarse impresionados cada nuevo año por lo que James Baldwin denominó el «paisaje absolutamente intimidatorio» que forman las pendientes verticales que rodean este pueblecito de montaña. Parte del encanto del festival se debe también a la habilidad con que combina literatura internacional –en forma de lecturas públicas, entrevistas, talleres y paseos literarios– con una ecléctica mezcla de emplazamientos: el Dala Gorge; la antigua estación de tren; los jardines de hoteles de lujo; el restaurante en lo alto del Gemmi (2.322 m), y los baños termales. Esta vez se había denegado el permiso para usar la antigua piscina. ¿Podría ser lo mismo el Literarischer Abend del sábado sin la ambientación en estilo café del interior de lo que fue una vez la piscina? El Bad Rehazentrum Leukerbad, construido en la década de 1950 y hoy edificio protegido, resultó ser un sustituto perfecto.
 
Este año, los codirectores Hans Ruprecht y Anna Kulp habían invitado a veintitrés autores procedentes de Austria, Bielorrusia, Francia, Alemania, Hungría, Islandia, Rusia, el Reino Unido, Ucrania y –faltaría más– Suiza. La gran mayoría compareció al atardecer el jueves en la Rinderhütte, un "restaurante panorámico" en pleno paso del Torrent (2.350 m) desde el que se disfruta de vistas a veinte cumbres de 4.000 m de los Alpes del Valais y el Valle del Ródano: tormenta con tremendo aparato eléctrico, mucha conversación sobre libros y la mejor raclette del mundo. Ya tarde bajamos de vuelta en el funicular, listos para comenzar el "trabajo" al día siguiente.
 
© Beat Schweizer
Peter Stamm leyendo en la "Alpina Terrasse"
El poeta Rolf Hermann se encargó de encabezar la caminata de dos horas que atravesó el Dala Gorge el viernes por la mañana. Un guía de la Oficina de Turismo de Leukerbad mostraba las fuentes de agua durante el recorrido, mientras que –en los lugares con espacio para congregarse alrededor– Rolf entretenía a los asistentes con diversas actuaciones. La caminata terminó en el Hotel Regina Therme, justo a tiempo para que Peter Stamm leyera dos de los relatos de su última recopilación, "Seerücken".
 
Un notable servicio ofrecido por el festival consiste en que los autores invitados han de hacer al menos dos lecturas, a veces con un evento aparte del tipo "conversación con...", lo cual permite a los lectores negociar posibles conflictos de horario. Algo muy bueno también para este asistente, pues supe de una novela suiza que voy a traducir justamente cuando los siguientes en comparecer iban a ser la escritora de relatos Anna Weidenholzer, el ganador del Premio del Libro de Leipzig Clemens Setz y el poeta bielorruso Valžhyna Mort. La noticia había que celebrarla. Con el autor.
 
De nuevo, ya bien entrada la tarde, fue turno de Rolf Hermann: primero, participando en una sesión dedicada a la lírica; después, ayudado por Walter Konig y Alexander Tschernek, con una sensacional exposición –que incluía grabaciones sonoras y películas– sobre las visitas a Leukerbad en la década de 1950 del escritor de raza negra James Baldwin. Siguió una comida, a la que asistieron representantes de Pro Helvetia y sus invitados en materia de "mediación cultural"; todo ello antes de la sorpresa de conocer lo que al poco tiempo empezaría a llamarse la "piscina nueva", y por supuesto con extraordinarias lecturas a cargo de la ganadora de los Premios Alemán y Suizo del Libro Melinda Nadj Abonji, asistida por el músico Balts Nill, de la novelista ucraniana Oksana Sabuschko y de la escritora alemana Katja Lange-Müller. A medianoche, en lo alto del Gemmi, la presentadora de TV Monika Scharer y el editor Gerd Haffmans presentaron traducciones de Samuel Pepys.
 
El sábado empezaba con la atención puesta en un taller de traducción desarrollado durante la semana en la vecina localidad de Leuk, donde Abonji había trabajado codo a codo con los traductores (o potenciales traductores) de "Tauben fliegen auf", por cortesía del LCB y Pro Helvetia. Jürgen Becker, con su habitual aplomo, presidió la sesión, en la que los traductores al sueco, francés, rumano, inglés norteamericano, esloveno y serbocroata expusieron las dificultadas afrontadas, para luego leer versiones del magnífico pasaje en que la familia inmigrante juega al Monopoly. La versión suiza de dicho juego de mesa había sido una de las primeras "dificultades" para los traductores.
 
El sábado por la tarde se ofrecía ocasión de ponerse al día con Sabuschko, Setz y Lange-Müller. Y la primera oportunidad para oír a Michail Schischkin, un escritor en ruso residente en Zúrich que en "Venushaar" utiliza brillantemente su experiencia personal como intérprete de solicitantes de asilo en Suiza. Aun mejor (para mí) resultó un evento sustitutivo de última hora: Katharina Narbutovic en conversación con el novelista suizo Urs Mannhart (recién llegado de vuelta de Finlandia y Minsk) y el poeta bielorruso Valžhyna Mort. Narbutovic moderaba, hacía de intérprete y leyó sus propias traducciones de Mort, y estuvo verdaderamente sensacional.
 
Y así llegamos a la tradicional "Velada Literaria", cuyo programa no está disponible hasta el mismo día: tres lecturas de 15 minutos por hora, desde las ocho hasta entrada la noche. No pretende ser una competición, pero este particular modo de reunir a los participantes del festival dejó clara la fortaleza de la generación de escritores suizos por debajo de los cincuenta años. En efecto, las comparecencias de Melinda Nadj Abonji (de nuevo con Balts Nill y sus latas y botellas de plástico), Pedro Lenz ("Das Kleine Lexikon der Provinzliteratur") y Christoph Simon ("Spaziergänger Zbinden") pusieron en pie al bar –y la terraza–.
 
El domingo por la mañana, según es tradición, llega el momento de ponerse el traje de baño. En esta ocasión, Nina Maria Marewski leía en los Baños Romano-Irlandeses. A continuación, el festival concluía con un trío de lecturas en prosa, a cargo de Weidenholzer, Simon y Schischkin. La visión de este último acerca de las entrevistas entre solicitantes de asilo y autoridades de inmigración fue un aleccionador contrapunto al placer de la literatura, los paisajes de montaña y las fuentes termales.
 
Donal McLaughlin
intervendrá como autor y traductor en "Best European Fiction 2012" (Dalkey Archive Press). Igualmente, en enero acompañará al escritor suizo Urs Widmer a una gira de lecturas por la India.
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