La Desviación respecto de la Norma, o el Fantasioso realista

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Una visión de la obra del escritor Urs Widmer
Por Roman Bucheli, redactor literario de Neue Zürcher Zeitung

Urs Widmer, nacido en Basilea en 1938, pero hoy asentado en Zúrich desde hace años, es sin duda uno de los talentos más relevantes y versátiles, además de uno de los de mayor éxito, dentro del campo de la literatura contemporánea en lengua alemana. Sus ventas alcanzan invariablemente elevadas cifras de cinco dígitos, y por lo que a premios respecta, el Friedrich Hölderlin que se le concedió el año pasado fue solamente el último en añadirse a una lista que incluía ya el Gran Premio Literario 2002 de la Academia Bávara de las Bellas Artes (Grosser Literaturpreis der Bayerischen Akademie der Schönen Künste, otorgado a un escritor por el conjunto de su obra). Widmer estudió alemán, francés e historia en las universidades de Basilea y Montpellier. Tras doctorarse, trabajó breve tiempo como empleado editorial en Suhrkamp, pero abandonó la editorial durante la Lektoren-Aufstand (la "revuelta de los lectores") de 1968.*
 
Ese mismo año vio la luz su debut literario, Alois. Desde entonces, ha ido creando un corpus cuya versatilidad técnica y amplitud temática son difícilmente superables. Widmer ha cosechado éxito asimismo como autor dramático, ensayista y autor de relatos. Hasta la fecha ha producido únicamente un poema publicado, pero no sería una sorpresa que existieran intentos poéticos de mayor alcance guardados en algún cajón. Igualmente, ha traducido libros del inglés y del francés, entre ellos El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad y obras dramáticas de Alexandre Dumas y Eugène Labiche.
 
En los libros que Urs Widmer publicó entre los años 2000 y 2006, que forman una especie de trilogía informal, es donde quizá resulte más evidente su virtuosismo técnico. Der Geliebte meiner Mutter ("El amante de mi madre") fue el primero en aparecer. Se trata de una descripción apenas velada de la desgraciada relación amorosa entre la madre de Widmer y el músico y mecenas Paul Sacher. Sereno réquiem por la madre a la vez que una crítica despiadada al poder corruptor del dinero, el libro logra acentuar el patetismo potencial del sufrimiento y la pena enfatizando el elemento sensual y añadiendo toques farsescos. A esta novela le siguió años más tarde Das Buch des Vaters ("El libro de mi padre"). Mientras que en el libro de la madre la figura paterna era casi fantasmal por ausente, aquí recibe su debido tributo narrativo. Ahora la madre, retirada al fondo del escenario, se convierte en un personaje al que vemos sufrir en silencio; por su parte el padre, en marcado contraste, pasa al proscenio para exhibir su excentricidad y su obsesión por la literatura (al morir, deja a su hijo un cuaderno escrito casi hasta la última página). Si en el libro de la madre la pena no sobrepasaba ciertos límites gracias al ingenio narrativo y la agudeza lingüística del autor, la vida del padre, aparentemente imbuida en abundancia de humor, sensualidad y ganas de vivir incluso en épocas nefastas, aparece salpicada de una delicada melancolía. Tenemos aquí, de nuevo, un libro de despedida, y por tanto una especie de réquiem; pero aun así Widmer, al trazar la biografía de un hombre como su padre, cuyo hogar estaba en el mundo imaginario de los escritores más que en el mundo real, despliega en contrapunto un realismo que en alguna ocasión deriva hasta lo fantástico. En sus lecciones de Fráncfort sobre poética** (Vom Leben, vom Tod und vom Übrigen auch dies und das, 2007), el autor afirmó que la literatura es siempre ambivalente, y cada cosa lleva en sí su opuesto: “Cuando la literatura se ocupa detenidamente de la muerte, se está ocupando de la vida en esa misma medida”.
 
Tal ambivalencia de una narrativa que en todo momento proyecta sobre su objeto una luz levemente matizada con su contrario recibe en estos dos libros una hermosa ejecución. Finalmente, Urs Widmer se somete a otra transformación más en el tercer libro de esta trilogía oficiosa: publicada en 2006, Ein Leben als Zwerg ("Una vida de enano"), que continúa el hilo de los libros sobre la madre y el padre, es una especie de autobiografía. En ella, Widmer narra su infancia y juventud, con una particularidad: lo hace desde el punto de vista de uno de sus enanos de juguete, hecho de goma dura, con los que le encantaba jugar de niño. El escritor ya anciano ha conservado uno de esos enanos de su infancia; ahora se encuentra en posición elevada en un estante de su estudio, desde donde cuenta su propia historia y la de los otros enanos perdidos en el curso de los años. Y a través de lo que cuenta este enano aprendemos bastante sobre la vida del escritor de niño. Aquí quizá esperaríamos encontrar una interminable sesión de juego con los enanos, pero el libro golpea al lector en forma de un memento mori jocundo, pero grave: pues el tema del que hablan los enanos es nada menos que el proceso inexorable de su desintegración material. Son siempre al mismo tiempo los actores más risueños pero también los más tristes en este espectáculo de la fugacidad.
 
En sus lecciones de Fráncfort, Urs Widmer enfatizaba que la escritura literaria se basa en un desplazamiento sutil, una desviación respecto a la norma del habla. Es esa diferencia lo que distingue a la obra de arte, pero ahí también se origina la conciencia crítica que nos lleva a cuestionarnos el mundo y la efectividad de sus instituciones. El teatro de Urs Widmer está dedicado con particular insistencia a plantear críticamente asuntos actuales. En Frölicher – ein Fest (estrenada en 1991), Widmer discute el papel de Suiza en la Segunda Guerra Mundial a través del personaje del controvertido enviado diplomático suizo en Berlín, quien se obstinó en permanecer en su puesto hasta el amargo final. En Top Dogs (estrenada en 1996), a su vez, estudia la naturaleza implacable de una sociedad orientada al logro. El despido les llega ahora a los directivos mismos, que intentan buscar el modo de adaptarse a su nueva existencia; pero ninguno de ellos conseguirá volver a la vida "normal". Lo que como jefes repartieron con abundancia entre sus empleados les está ahora pasando a ellos. Hasta hace nada más que un momento eran los ganadores de su juego, pero ahora se han convertido en víctimas de su propio lema del éxito. Con un análisis de frialdad quirúrgica, Widmer examina en esta obra la inhumana ideología de la maximización del beneficio y la eficiencia.
 
Sí, ciertamente hay un moralista escondido en Urs Widmer, pero es un moralista con sentido del humor y agudeza lingüística que sabe ver la comedia humana implícita en la tragedia y conoce la melancolía de la jovialidad.
 
 
Roman Bucheli es redactor literario de Neue Zürcher Zeitung
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* Un grupo de empleados editoriales y autores se dirigieron al entonces editor Siegfried Unseld para pedirle una mayor implicación en la toma de decisiones y gestión de la casa, según un "modelo participativo"; al rehusarlo este, abandonaron el trabajo, y algunos formaron su propia editorial, Verlag der Autoren. Entre ellos se encontraba Urs Widmer. N.d.ed.
 
** Esta renombrada serie de lecciones comenzó en 1959/1960 con Ingeborg Bachmann, a la que siguieron nombres como Böll, Enzensberger, Christa Wolf, Dürrenmatt, Muschg, Grass y Jandl. Se imparten en el Aula VI de la Universidad de Fráncfort, la misma donde enseñaba Adorno y donde tuvieron lugar los tumultuosos sucesos de 1968. N.d.ed.
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